Vulnerable
Hace unas semanas, Ángel Mojarro, Digital Marketing Manager de Product Hackers, me lanzó una proposición decente en LinkedIn: compartir una metedura de pata profesional en su newsletter Mistakes Happen.
Le dije que sí, sin pensarlo.
Es una persona maravillosa con la que he trabajado codo a codo y a la que le tengo un gran cariño.
El problema vino cuando me puse delante de la hoja en blanco y empecé a pensar en mis fracasos.
Me hice pequeñita, vulnerable.
Me daba miedo compartir públicamente algo que solo sabían un par de personas.
Además, no quería quedarme a medias.
Iba a contar una metedura de pata importante, nada superficial o insustancial.
Escribí tres hojas sin preocuparme de la forma, estructura, contenido, frases… solo quería vomitar lo que se me pasaba por la cabeza.
Tan pronto como lo escribí, cerré el documento.
Quería olvidarme del tema, aunque fuera por unos días.
Me seguía resistiendo.
Esa misma semana, entrevistamos para el podcast a los fundadores de una startup llamada Otter.
Conforme avanzaba la entrevista, me quedé fascinada por la forma en que contaban su evolución y crecimiento sin tapujos, sin miedo a compartir sus errores, sus inseguridades, sus malas decisiones.
En ese momento, me di cuenta de que había sido presa de la gran falacia del mundo del marketing y las ventas: aparenta que todo va bien, aunque no sea así.
Mi salto profesional al mundo del autoconocimiento, ha sido consecuencia de un rechazo silencioso a un mundo de postureo y verdades a medias en las que solo se hablan de buenos resultados y grandes éxitos.
Con pocos profesionales del sector del marketing y las ventas he mantenido conversaciones sinceras sobre cómo les iba realmente.
Las puedo contar con los dedos de la mano.
He escrito sobre ello en algunos de mis emails, pero sin ir más allá.
Siempre me he quedado en la barrera, sin exponerme demasiado.
La invitación de Ángel ha sido una bofetada a tiempo.
Si yo no me abro y hablo de mis mierdas, mi aportación a una forma de ver el emprendimiento más humana, auténtica y empática es cero.
Me he cansado de promesas irreales, de verdades absolutas, de estrategias de venta todopoderosas, de consejos incompletos… que lo único que provocan son emprendedores frustrados, desilusionados y perdidos.
Compartir que nos va mal, que vendemos menos de lo que nos gustaría, que pasamos por malos momentos anímicos, que tomamos decisiones de mierda… nos hace más grandes a los ojos de quien nos sigue, no más pequeños como creía.
Hoy he entregado mi email de invitada. Me he sentido liberada y satisfecha.
He abrazado la vulnerabilidad.
Es más, lo que pensamos que tiene una gran importancia para nuestro negocio en un momento determinado, queda en mera anécdota cuando la vida te muestra lo que realmente vale la pena.
Pero eso ya lo descubres en el email a tumba abierta que saldrá en las próximas semanas en Mistakes Happen.
