Los 2 elementos básicos para tener una vida personal y profesional más fácil
Lo personal y profesional no son departamentos estancos.
Son dos caras de una misma moneda, el yin y el yang del éxito en la consecución de tus metas.
En la práctica, veo a muchos dueños de negocio solo centrados en ser más exitosos y rentables en su profesión. Piensan que si les va bien en lo profesional, su vida irá como la seda.
O peor aún, acuden al trabajo como vía de escape de una vida personal triste, insatisfactoria y vacía.
En la práctica, todo esto se manifiesta en la involución, en el estancamiento, en la falta de foco, en la escasez de plenitud.
¿Por qué no consigo avanzar?, ¿por qué a pesar de tener resultados siento que mi negocio no me representa?, ¿por qué no me llena lo que hago?, ¿por qué siempre me llegan los mismos clientes de mierda?, ¿por qué teniéndolo todo no me siento feliz?.
Cuando algunas de estas preguntas han aparecido en algún momento de mi existencia, no miro hacia fuera, sino hacia dentro.
Desde mi experiencia, hay 2 elementos básicos que tienes que revisar de forma constante para encontrar el equilibrio:
1) Tu ego
Hay un error al considerar que el “ego” es una valoración excesiva de uno mismo. Se identifica con la soberbia, la prepotencia y la superioridad respecto al otro.
Por eso la mayoría dice “yo no tengo ego”. Y no. El ego no va de eso.
El ego es el personaje que crees que eres, pero no eres en realidad.
Te identificas con alguien que te dijeron que eras, que tú te crees que eres a partir de tus propias experiencias y que mantienes como la única arma que has tenido para defenderte y sobrevivir en un mundo hostil.
Si todos te decían que eras un niño responsable y bueno, y de esa forma lograbas la atención y el amor de tu entorno, de mayor vas a seguir comportándote con la máxima responsabilidad y bondad del mundo, aunque por dentro te coma la rebeldía y el inconformismo.
En lo profesional, te mostrarás servil y entregado en todo lo que haces (dando más y más para que te valoren), te morderás la lengua antes de dar tu opinión, buscarás la aprobación general, no soportarás que alguien te rechace, serás siempre políticamente correcto, evitarás el conflicto y te convertirás en el conciliador y generador de buen rollo.
El peso de mantener tu ego intacto es terrible.
Es el origen de todas las crisis existenciales que vivimos en nuestro camino. Es el choque entre quién eres en realidad (que aún no lo sabes) y quién crees que eres.
Desprenderse del ego es un proceso tan doloroso que la mayoría de las personas no entran nunca en terapia o la dejan en la tercera sesión.
2) El “no”
Nos cuesta tomar decisiones, renunciar a una de las opciones que tenemos delante, asumir las consecuencias de un NO.
Por eso, se tiende a decir más veces SÍ que NO.
Detrás de un “sí” siempre hay miedo a perder lo que se tiene o a no lograr lo que se necesita.
Cuando dejé mi trabajo estable por emprender, en los primeros meses me llegaron varias ofertas tentadoras de trabajar en algo que no quería. Necesitaba la pasta y tenía que pagar las facturas.
La respuesta más lógica hubiera sido aceptar el trabajo, pero dije no.
Si seguía aceptado este tipo de ofertas y clientes, no me iban a llegar las que deseaba en ese momento.
Los días posteriores estaba acojonada, llena de miedo y diciéndome a mí misma que era una loca por rechazar un dinero que necesitaba.
Pero tomar decisiones desde la necesidad es el peor error que puedes cometer.
Al final, el tiempo me dio la razón.
Y por eso aplico el NO a todo lo que siento que me impide avanzar o no quiero hacer en el fondo (con todas sus consecuencias): clientes que no quiero atender, trabajos que no quiero realizar, proyectos que me quitan energía, acciones que no están alineadas con mis valores…
Por supuesto, no caigamos en la trampa del happy flower.
Si te van a echar de tu casa por no pagar el alquiler o la hipoteca, coge el puto trabajo.
Lo importante es tener foco y no perderte en la travesía.
