La verdadera razón de por qué sigues atrapado en lo que te hace daño (y no logras soltar)
Esta semana compartí en Instagram una viñeta que resume mejor que cualquier manual de psicología lo que te quiero contar hoy.
Llevas meses diciendo que quieres dejar esa relación que te agota.
Sabes que esa forma de controlarlo todo te está destrozando.
Reconoces que procrastinar te genera más ansiedad que la que evita.
Y aun así, sigues ahí.
La explicación fácil es la que más se repite: falta de voluntad, miedo, comodidad...
Pero la explicación real te volará la cabeza como lo hizo conmigo cuando la descubrí: ese comportamiento que te duele te está dando algo positivo que todavía no sabes sustituir por otra cosa.
A esto, en psicología, se le llama función valiosa (o función positiva) del síntoma.
La idea aparece, con distintos nombres, en varias corrientes que no se pusieron de acuerdo en el término pero sí en el fondo.
La psicoterapeuta Virginia Satir trabajaba con la premisa de que toda conducta, por dañina que parezca, está intentando cubrir una necesidad de supervivencia, pertenencia o valía personal.
Ahora aplícalo a ti.
La persona que procrastina no es perezosa: está evitando el miedo al fracaso o protegiendo su autoestima de un posible golpe.
La persona que bebe no busca destruirse: busca anestesiar algo que no sabe nombrar de otra forma, o dejar de sentirse fuera de lugar en una mesa.
La persona que necesita controlarlo todo no es una obsesa del poder: está gestionando una incertidumbre que le resulta insoportable.
La persona que se hace la víctima no busca solo dar pena: quiere recibir atención y amor que en otro momento no recibió.
El comportamiento es un desastre. La necesidad detrás no lo es.
Y aquí está la clave que casi nadie te cuenta cuando te dice “tienes que cambiar”: si solo atacas la conducta sin tocar la necesidad que cubre, pasa una de tres cosas.
Aparece otra conducta parecida que ocupa el hueco.
Recaes una y otra vez en la misma conducta.
O el malestar, simplemente, aumenta.
Por eso “quiero dejar de hacer esto” casi nunca funciona solo.
Falta la otra pregunta, la incómoda: ¿qué consigo yo con esto que todavía no sé conseguir de otra manera?
Ahora, la parte que quiero que no te lleves a medias, porque esto también tiene trampa.
Este marco se ha usado (y se usa) para justificar cualquier cosa.
“Es que mi ansiedad me protege.”
“Es que mi ira tiene una función.”
Y sí, la tiene.
Pero eso no la convierte en un cheque en blanco de por vida y la excusa perfecta para no cambiar.
Carl Jung, trabajando con sus pacientes, llegó a una idea que va en esta misma línea: entendía que muchos síntomas neuróticos aparecían cuando la persona se negaba a atravesar un sufrimiento legítimo, y el síntoma ocupaba ese lugar como sustituto.
“Lo reprimido nunca desaparece; regresa disfrazado en síntomas, sueños y actos fallidos”
Es el escudo perfecto para no conectar con el vacío y el dolor real de lo que está pasando.
No todo malestar tiene un propósito noble esperando ser descubierto.
A veces, es simplemente el precio de evitar algo que sí toca vivir.
Al final, el problema real casi nunca es que no sepas qué tienes que dejar de hacer.
Lo sabes perfectamente.
El problema es que nadie te ha preguntado qué vas a hacer con el hueco que deja.
Nadie se queda atrapado en el sufrimiento por gusto. Se queda porque marcharse cuesta algo que todavía no sabe cómo afrontar.
No necesitas que te confirme que llevas tiempo atrapado en algo que te cuesta demasiado. Eso ya lo sabes, si no, no habrías leído hasta aquí. Lo que no sabes es cómo salir sin quemarlo todo por el camino. Responde a este email con una línea contándome tu caso y nos ponemos manos a la obra.
Recomendación
Me gusta encontrar conversaciones honestas, crudas y sin medias tintas sobre vidas difíciles, infiernos personales y el camino a la resurrección. Esta es gran ejemplo. Desconocía quién era el rapero Shotta hasta que lo escuché en el podcast de Alex Fidalgo “Lo que tú digas”.
Consejo WakeUp
Elige una conducta que llevas tiempo queriendo cambiar y pregúntate con honestidad:
→ ¿Qué consigo exactamente cuando hago esto?
→ ¿Qué estoy evitando sentir mientras lo hago?
→ Si mañana desapareciera esta conducta sin más, ¿Qué hueco dejaría? ¿Qué tendría que sostener que ahora sostiene ella?
El rincón del pensamiento crítico
Lo que este adolescente hizo en su graduación es para hacerle una ola. Esto es tener actitud y carácter ante la vida.
La frase
“Antes de curar a alguien, pregúntale si está dispuesto a renunciar a las cosas que lo enfermaron”
Hipócrates



